Quienes me conocen, saben que una de mis mayores cualidades es la puntualidad, aunque para otros sea un defecto. Cuando me dicen una hora en particular para llegar a un sitio, me gusta estar en ese preciso momento, pero que también la otra persona haga lo mismo. No hay nada más desesperante que llegar a un lugar y que a quien esperas todavía no esté listo.
En México la gente es muy impuntual, y dejó testimonio de esto una vez más en el concierto de Sarah Brightman, el cual sucedió el pasado sábado 31 de octubre. Tal vez ya hayan oído la noticia de que un cónsul alemán se fue ofendido porque las autoridades dejaron pasar todavía más personas luego de que había empezado el concierto, lo que ha causado revuelo entre algunos por considerarlo un “exagerado”, pero tiene toda la razón del mundo.
Si quieren un evento de primer nivel, que se comporten a primer nivel, una vez que comience el concierto es una experiencia y no debe ser interrumpida por el entrar y salir de impuntuales. Esto seguramente se sabrá en otras partes del mundo, dejando a los mexicanos por los suelos con su comportamiento. Ojalá que esto no suceda para futuros conciertos.
















